Nutrición y Alimentación Consciente: Proteína, Calorías y Azúcar | María Paula Estela
Qué es realmente la nutrición, los riesgos del exceso de proteína, la obsesión por las calorías y cómo aprender a leer etiquetas nutricionales para elegir alimentos saludables.
María Paula Estela nutricionista explicando nutrición consciente, exceso de proteína y lectura de etiquetas nutricionales en entrevista del Diario de Diana
La nutrición parece una palabra sencilla, pero en realidad es uno de los procesos más complejos e importantes del cuerpo humano. Todo lo que comemos influye directamente en nuestra energía, nuestro estado de ánimo, nuestra salud metabólica y la forma en la que envejecemos.
Hoy en día, con el auge del fitness y las redes sociales, muchas personas creen saber de nutrición. Sin embargo, gran parte de la información que circula es incompleta o incluso peligrosa. La nutrición no se trata de eliminar alimentos ni de obsesionarse con calorías. Se trata de comprender cómo los alimentos impactan nuestro organismo y encontrar un equilibrio sostenible.
Uno de los errores más frecuentes que llegan a consulta actualmente es el exceso de proteína. Muchas personas consumen proteínas en polvo, barras proteicas y grandes cantidades de proteína animal pensando que esta es la única forma de mantenerse delgados o tonificados. Sin embargo, el exceso de proteína puede generar una carga importante sobre los riñones, ya que estos son los órganos encargados de filtrar tanto la proteína como los medicamentos que consumimos.
Cuando el consumo de proteína es demasiado alto durante mucho tiempo, los riñones deben trabajar más intensamente. Esto puede reflejarse en exámenes de laboratorio con alteraciones en la creatinina, el ácido úrico o incluso en perfiles de colesterol y triglicéridos. Lo preocupante es que cada vez es más frecuente encontrar estas alteraciones en personas muy jóvenes.
Otro fenómeno que se observa con frecuencia es la obsesión por contar calorías. Muchas personas pasan gran parte del día revisando etiquetas nutricionales, calculando calorías y sintiendo culpa por lo que comen. Sin embargo, en nutrición clínica las calorías solo se utilizan inicialmente para entender el gasto energético de una persona. Después de eso, lo importante es construir un patrón de alimentación equilibrado.
Cuando una persona vive obsesionada con las calorías y el peso, también entra en juego un componente psicológico importante. La mente tiene un impacto enorme en el metabolismo y en la relación con la comida. De hecho, esta obsesión puede convertirse en la puerta de entrada a trastornos alimenticios como anorexia o bulimia.
Por eso, más que enfocarse únicamente en las calorías, es fundamental aprender a leer correctamente las etiquetas de los alimentos. Una de las mejores recomendaciones es revisar la lista de ingredientes. Por ley, los ingredientes deben aparecer en orden de mayor a menor cantidad. Si los primeros ingredientes incluyen azúcar, jarabes o compuestos químicos difíciles de pronunciar, probablemente no sea un alimento saludable.
Una regla sencilla es observar si el producto contiene más de tres ingredientes artificiales o difíciles de identificar. En ese caso, lo más recomendable es evitarlo y optar por alimentos más naturales.
Otro tema que genera mucha confusión es el de los endulzantes. Existen muchas opciones en el mercado: azúcar blanca, azúcar morena, miel de abejas, miel de agave, dátiles y endulzantes artificiales. El azúcar refinada es la que tiene menor valor nutricional, ya que solo aporta energía. En cambio, la miel o los dátiles aportan pequeñas cantidades de vitaminas y minerales, por lo que pueden ser mejores alternativas si se consumen con moderación.
La clave de la nutrición no está en eliminar alimentos, sino en aprender a elegir mejor. Cuando priorizamos alimentos naturales, variedad nutricional y equilibrio en las porciones, el cuerpo funciona mejor, la energía aumenta y la salud se fortalece.
En definitiva, la nutrición consciente consiste en entender que somos lo que comemos. Cada elección alimentaria tiene un impacto en nuestra salud presente y futura, por lo que aprender a alimentarnos bien es una de las inversiones más importantes que podemos hacer en nuestra vida.
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